Reporte Semanal 28-4

Esta semana, regresó a clase el estudiantado del colegio, luego de las vacaciones de Semana Santa y con esto se empezó el ultimo lapso de este año escolar, así mismo la semana empezó como de costumbre con un acto en el salón de usos múltiples, pero esta vez no fue dirigido por ningún salón si no que fue dirigido por algunos profesores como un acto de comienzo de este 3er  lapso, todo el acto estuvo centrado sobre el papa Juan Pablo II el cual dentro de poco será beatificado. En el acto, hubo algunas reflexiones que el nos dejó y 2 videos, uno referente a la pascua de resurrección y otro sobre un discurso del papa Juan Pablo II a todos los jóvenes en su visita a Chile, dando un mensaje muy claro, el cual es sobre nosotros ‘’los jóvenes somos el futuro de la fe’’.

En la semana también se han estado ejecutando algunas actividades en la mayoría de los salones, sobre la adoración al santísimo sacramento del altar, en la capilla del colegio, por este tiempo de alegría que es la pascua de resurrección.

Edición: Gabriel Sosa

Anuncios

Juan Pablo II será beatificado el 1 de mayo

La ceremonia de beatificación de Juan Pablo II tendrá lugar el próximo 1 de mayo, después de que Benedicto XVI haya firmado el decreto de beatificación, presentado por el Prefecto de la Congregación para la Causa de los Santos, el cardenal Angelo Amato. Así, según ha declarado el portavoz de la Santa Sede, el padre Federico Lombardi, la ceremonia de beatificación se celebrará el 1 de mayo de 2010, día de la Solemnidad de la Divina Misericordia

La firma del Papa era el único paso que faltaba para dar «luz verde» a la beatificación de su predecesor, después de que los 30 purpurados y obispos que forman parte de la Comisión de este dicasterio aprobara el pasado miércoles un milagro por intercesión de Juan Pablo II.

Se trata de la curación de la monja francesa Marie Simon Pierre, que padecía desde 2001 la enfermedad de párkinson, la misma que sufrió Juan Pablo II en sus últimos años. La religiosa superó, dos meses después de la muerte del Papa en abril de 2005, todos los síntomas del párkinson de forma “inexplicable” según las autoridades médicas de la comisión de beatificación.

La hermana Marie Simon ha sido la pieza clave para el proceso de beatificación del antecesor de Benedicto XVI. El milagro de la hermana Marie Simon, atribuido a Juan Pablo II, sufrió un parón en el mes de marzo del año pasado, cuando uno de los médicos externos consultados por el dicasterio sostuvo que el milagro no estaba suficientemente documentado. Sin embargo, el cardenal Angelo Amato señaló entonces que “había suficientes milagros” catalogados, un total de 251 atribuidos al antiguo Papa y que el proceso de beatificación seguía adelante, aunque finalmente el milagro de la curación del párkinson de la hermana Marie dio buenos resultados y fue considerado por la comisión de expertos como válido para continuar el proceso.

Su superiora le pidió que escribiera el nombre de Juan Pablo II sobre un papel y el resultado fue un garabato. Era de esperarse. La hermana Marie Simon-Pierre asegura que padecía la misma enfermedad degenerativa que afectó por años al fallecido papa: Parkinson.

“Juan Pablo II no ha dicho su última palabra”, relata que le garantizó la madre superiora. Cuenta que poco después, al regresar a su habitación , sintió el deseo de escribir de nuevo. Ahí le llegó la sorpresa: el resultado fue una escritura perfectamente normal. Era el 2 de junio del 2005, dos meses después de la muerte de Juan Pablo II.

“Vi que mi mano se deslizaba sobre la hoja de papel sujetando el bolígrafo, cuando antes no conseguía escribir ni una línea ni agarrar el bolígrafo”, asegura. Durmió y, en la mitad de la noche, dice que despertó de repente y se sintió “completamente transformada”. Empezó a rezar.

“Me di cuenta de que mi cuerpo ya no era el mismo. Estaba convencida de mi curación. Le dije a una de mis hermanas: Mira, mi mano ya no tiembla, Juan Pablo II me ha curado”.

La religiosa francesa, integrante de la Congregación de las Pequeñas Hermanas de las Maternidades Católicas, dedicada al servicio de mujeres embarazadas y niños recién nacidos, afirma que, desde entonces, no ha vuelto a consumir medicinas y que un neurólogo constató “con sorpresa que todos los signos de la enfermedad de Parkinson habían desaparecido”.

Viacrucis

Es recordar con amor y agradecimiento lo mucho que Jesús sufrió por salvarnos del pecado. Te animarás a cargar con las pequeñas cruces de cada día, si recuerdas con frecuencia las estaciones o pasos de Jesús hasta su muerte en la Cruz.

PRIMERA ESTACIÓN:
JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.

La historia de la Pasión y muerte de Jesús comienza en el tribunal de Poncio Pilato, que era el Procurador Romano… El pueblo, azuzado por los sacerdotes grita exigiendo la muerte de Cristo, porque había dicho que Él era el Hijo de Dios. Finalmente, Pilato entrega a Jesús para que lo crucifiquen; les dice: “¡He aquí el hombre!”.

MENSAJE PARA MÍ:
Jesús fue condenado injustamente; y yo también muchas veces he sido regañado o castigado injustamente. Pero yo mismo he juzgado y rechazado a los demás también en muchas ocasiones. Pediré perdón a Dios.

SEGUNDA ESTACIÓN:
JESÚS CARGA LA CRUZ SOBRE SUS HOMBROS.

Había la costumbre de dar muerte a los bandidos colgándolos de una cruz; y con esa muerte quisieron los judíos aniquilar a Jesús. Le cargan la cruz sobre los hombros y, entre burlas y golpes, lo hacen dirigirse al monte Calvario.

MENSAJE PARA MÍ:
En la carga de la cruz iban representados todos nuestros pecados. Cristo nos salva a todos, y quiere que yo sea su discípulo, siguiendo paso a paso el camino que Él ha recorrido, o sea, cargando sin debilidad la “cruz” de mis deberes y trabajos.


TERCERA ESTACIÓN:
JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ

El peso de la cruz es insoportable para el cuerpo fatigado y herido de Jesús, que cae por primera vez, dando a entender que los pecados de la humanidad, significados en la cruz, eran muy graves.

MENSAJE PARA MÍ:
Como cristiano, debo tomar mis “cruces” de cada día. Pero muchas veces me escapo y dejo mis clases, mis tareas, mis trabajos. Pediré al Señor su gracia para tomar mi cruz y cuando caiga por haber cometido una falta, levantarme animoso.

CUARTA ESTACIÓN:
JESÚS SE ENCUENTRA CON SU SANTÍSIMA MADRE.

Entre los gritos furiosos de la turba y los gemidos de las mujeres, Jesús puede sentir los suspiros de su Madre, la Virgen María, que es testigo de los tormentos de su Hijo.

MENSAJE PARA MÍ:
La Virgen María quería mucho a su Hijo, como todas las mamás del mundo aman a sus hijos. Por eso sigue a Jesús en la Pasión. Ella quiere cooperar en la salvación de todos los hombres. Me pone el ejemplo para tener buen corazón con las personas necesitadas: los pobres, los tristes y los enfermos.

QUINTA ESTACIÓN:
JESÚS ES AYUDADO A CARGAR LA CRUZ

Viendo a Jesús malherido, los soldados comienzan a temer que se muera antes de llegar al monte Calvario. Obligan, pues, a un hombre de Cirene, llamado Simeón, a que le ayude con la cruz.

MENSAJE PARA MÍ:
Cuando ayudo a los afligidos, a los enfermos, a los pobres y necesitados, es a Jesús a quien ayudo a llevar su cruz.

SEXTA ESTACIÓN:
LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS.

Una mujer, llamada Verónica, tiene compasión de Jesús, viendo su aspecto desfallecido y maltratado, lleno de sangre y sudor. Quiere aliviarlo un poco enjugándole la cara con un paño limpio; en el paño queda impreso el rostro de Jesús.

MENSAJE PARA MÍ:
Jesús le agradece a la Verónica su caridad. Cuántas personas me ayudan, como mis papás, mis maestros y mis amigos; no seré ingrato y orgulloso con ellos, sino agradecido.

SÉPTIMA ESTACIÓN:
JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.

El camino hacia el Calvario parece inacabable. Jesús se agota cada vez más y cae de nuevo, bajo el enorme peso de la cruz.

MENSAJE PARA MÍ:
Una y otra vez puedo caer, por egoísmo, soberbia o debilidad, no soy fuerte. Pediré al Señor que me ayude para vencer las dificultades y no caer.

OCTAVA ESTACIÓN:
LAS MUJERES LLORAN AL VER A JESÚS.

Al pasar por un sitio conocido como “Calle de la Amargura”, Jesús escucha las lamentaciones de un grupo de mujeres, que lloran por Él. Sacando fuerzas de entre su debilidad, Jesús les dice: “No lloreis por mí, sino por vosotros, y por vuestros hijos”.

MENSAJE PARA MÍ:
Como Jesús, debo tener tristeza por los pecados de todo el mundo; yo mismo procuraré hacer sufrir menos a Jesús evitando el mal.

NOVENA ESTACIÓN:
JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.

Cualquier piedra y hoyo en el camino es un obstáculo para Jesús, que camina terriblemente herido, chorreando sangre, con la vista nublada. De esta forma, cae por tercera vez, insistiendo en que pesan mucho nuestros pecados.

MENSAJE PARA MÍ:
Cristo ha caído, está en tierra, tirado por tanto dolor. ¿Hay alguien que le quiera ayudar? Todos lo han abandonado. Se levanta por sí solo y prosigue otra vez el camino del Calvario. Hoy Jesús sigue tirado en los enfermos, en los pobres, en los huérfanos y ancianos abandonados.

DÉCIMA ESTACIÓN:
JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.

Por fin llega Jesús al monte Calvario. Descansa su hombro, pero la turba comienza a maltratarlo de nuevo, rasgándole la ropa, hasta despojarlo de sus vestiduras. Los soldados se sortean la túnica.

MENSAJE PARA MÍ:
Cuántas veces yo mismo he maltratado a Jesús con mi comportamiento,, empujando o golpeando a mis hermanos, compañeros o amigos… Intentaré mejorar.


UNDÉCIMA ESTACIÓN:
JESÚS ES CLAVADO EN LA CRUZ.


Antes del mediodía, los soldados comienzan a clavar en la cruz a Jesús, traspasándole las manos y los pies. La gente, mientras tanto, está ansiosa por verlo morir.

MENSAJE PARA MÍ:
Yo no puedo hacer nada para defender a Jesús, pero sí puedo hacer mucho por mis hermanos, por mis compañeros y vecinos; en todos ellos cuando sufren vuelve a ser crucificado Jesús. Nunca tendré deseos de venganza; siempre amaré a los demás, pues así lo quiere Dios.

DUODÉCIMA ESTACIÓN:
JESÚS MUERE EN LA CRUZ.

Una vez clavado en la cruz, Jesús es elevado, para agonizar penosamente y morir a eso de las tres de la tarde. Sus últimas palabras: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu!”, hacen vibrar la tierra, mientras la gente se llena de miedo y las cortinas del templo se rasgan de arriba hacia abajo. ¡Ha muerto el Hijo de Dios!

MENSAJE PARA MÍ:
Jesús muere. Así cumple la voluntad del Padre eterno: darnos a todos la salvación y la vida eterna. La muerte de Jesús es el camino de la Resurrección, y es el camino que yo debo recorrer: muerte al pecado para resucitar un día en el Cielo.

DECIMOTERCERA ESTACIÓN:
LA VIRGEN MARÍA RECIBE EL CUERPO DE SU HIJO.

Al atardecer, José de Arimatea y Nicodemo bajan el cuerpo de Jesús y lo entregan a la Virgen María, que sufre inconsolable.

MENSAJE PARA MÍ:
También la Virgen María sufre por mis faltas, pues cuando me porto mal vuelvo a renovar la muerte de su Hijo Jesús.

DECIMOCUARTA E STACIÓN:
JESÚS ES SEPULTADO.

Cerca del lugar donde crucificaron a Jesús hay un huerto con un sepulcro nuevo. Ahí colocan a Jesús. La Virgen María y los Discípulos esperan que finalmente resucite, para vencer a la muerte y al pecado, como El habi a dicho.

MENSAJE PARA MÍ:
Pienso en mi bautismo, que es una muerte al pecado. He sido sepultado con Cristo, para resucitar a una nueva vida con Él.